Diferencia entre seguro de decesos y seguro de vida

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Contratar un seguro de vida o contratar un seguro de decesos tiene por finalidad la cobertura del mismo riesgo: el fallecimiento del asegurado. Sin embargo, lo hacen de distinto modo. ¿Qué es un seguro de vida?, ¿es importante contar con un seguro de vida?, ¿qué es un seguro de deceso?, ¿Cuál es el precio del seguro de decesos?, ¿se pueden reemplazar mutuamente? Todos estos interrogantes y más tendrán respuesta en este nuevo artículo de nuestro blog.

Coberturas para después de la muerte

Existe un objetivo común entre quiénes contratan un seguro de vida o un seguro de decesos. Tanto en un caso como en el otro, lo que se busca en última instancia es proteger la economía de los seres queridos después de nuestra muerte.

A pesar de que ambos seguros se activan con el fallecimiento del asegurado (o de la invalidez, en el caso de algunos seguros de vida), la realidad es que las coberturas que ofrecen son bien distintas. 

¿Es necesario contratar un seguro de decesos si ya se cuenta con un seguro de vida? Para responder este y otros interrogantes es importante primero definir las características principales de cada uno y así entender, finalmente, sus diferencias.

¿Qué es un seguro de vida?

El seguro de vida es aquel que brinda una indemnización económica a los familiares del tomador cuando éste fallece. Su objetivo es preservar la estabilidad económica de tus seres queridos a causa de tu muerte.

Los beneficiarios de tu seguro de vida, que serán definidos por ti de antemano, recibirán tras tu fallecimiento una suma fija de dinero, que será entregada en un solo pago o en varios, según se haya estipulado. 

Si bien la principal garantía de los seguros de vida es el fallecimiento del asegurado por cualquier causa, existen cobertura complementarias como la invalidez absoluta y permanente como consecuencia de un accidente, o incluso el pago parcial o total de la póliza en caso de enfermedad.

Cabe aclarar que además de los seguros de vida-riesgo, que son los detallados anteriormente, existe también otro tipo conocido como seguros de vida-ahorro. En estos últimos, el objetivo es que puedas generar un ahorro para disponer en el futuro. A diferencia del anterior, el tomador del seguro es, al mismo tiempo, el beneficiario de la póliza.

Prácticamente todas las compañías aseguradoras, así como la mayoría de bancos y algunas entidades financieras nos ofrecen este seguro.

¿Me interesa contratar un seguro de vida?

La respuesta a esta pregunta dependerá de qué queramos dejar a nuestros sucesores y familiares cercanos, qué ahorros y qué deudas tenemos, así como la capacidad económica de la familia tras nuestro fallecimiento.

Hay que tener en cuenta que cuando fallecemos dejamos a nuestros sucesores (familiares directos) tanto nuestras posesiones como nuestras deudas. Las deudas no desaparecen con nuestra muerte, si no que se heredan según la legislación sucesoria. 

Si tenemos deudas importantes como puedan ser una hipoteca o un crédito con el banco, quizás no queramos dejar esa deuda como herencia para que tenga que afrontarla la familia. Si es el caso, sería conveniente contratar un seguro de vida que cubra el préstamo en cuestión.

Igualmente, si prevemos que tras nuestro fallecimiento la familia puede tener problemas económicos debidos a nuestra muerte, sería conveniente contratarlo. Es el caso, por ejemplo, si somos los únicos que percibimos rentas en la familia (por ejemplo, somos los únicos que tenemos una nómina), o si los ingresos de la familia se verán seriamente afectados tras nuestro fallecimiento, y la familia puede tener problemas económicos para afrontar el día a día. En estos casos, un seguro de vida proporcionará unos ingresos adicionales a nuestra familia en caso de fallecimiento.

Por el contrario, si tenemos ahorros importantes que dejaremos en herencia a nuestros descendientes y sucesores, quizás no sea necesario contratar este seguro.

¿Qué es un seguro de decesos?

El seguro de decesos, por su parte, tiene por fin la cobertura de los gastos relacionados con el funeral del asegurado y los diferentes trámites administrativos que esto genera. Al igual que el seguro de vida, también presta un servicio a los familiares del difunto, pero solo en lo que concierne a los costes del servicio funerario, evitando preocupaciones en momentos difíciles desde el punto de vista emocional.

El seguro de decesos es una modalidad de seguro muy española, ya que casi no existe en otros países. En otros países existen otras soluciones que intentar cubrir el mismo problema: el coste del servicio funerario así como todos los trámites y burocracia que conllevan el fallecimiento de la persona. En otros países de nuestro entorno, las personas que desean dejar estos problemas solucionados anticipadamente disponen de otras opciones como son contratar anticipadamente el servicio funerario (incluso pagándolo a plazo), contratar un seguro de vida, o abrir una cuenta de ahorro o inversión.

Aunque el origen de este seguro se remonta a tiempos muy lejanos, el seguro de decesos como lo conocemos hoy tuvo su gran impulso a inicios del siglo XX, y especialmente después de la Guerra Civil Española. Muchas familias se encontraron con una situación económica muy precaria y tuvieron que hacer frente a los costes funerarios con muchos problemas. Por eso, fue en esas épocas donde se popularizó mucho este tipo de seguro. Se dice que nació en Galicia, ya que las principales aseguradoras de decesos (Santalucía y Ocaso) nacieron en esta Comunidad en la década de 1920, ofreciendo incialmente solo este seguro. Posteriormente ha ido evolucionando adaptándose a la realidad y costumbres de cada momento, y muchas más empresas aseguradoras han creado este producto. Muchas familias tienen la costumbre de contratar este producto para toda la familia.

Según un informe de la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (UNESPA), un 46,6% de la población dispone de una póliza para cubrir los gastos de un funeral en España, lo que habla a las claras de la importancia que tiene en el país este tipo de producto. Por eso es el segundo ramo de seguros con mayor penetración en España, después del seguro de auto. A pesar de ello, hay quiénes creen que se trata de un seguro en retroceso.

La contratación de este seguro varía en función de la Comunidad Autónoma. Hay Comunidades con penetraciones del seguro de decesos superiores al 60% de los individuos, como Extremadura, Andalucía o Asturias. Por el contrario, este seguro tiene menos éxito en otras Comunidades donde tiene penetraciones por debajo del 35% de la población, como las Islas Baleares, Navarra, La Rioja o Cataluña.

Aunque las pólizas pueden variar, en líneas generales los seguros de decesos incluyen en su precio la cobertura de los gastos de incineración, inhumación, nicho, sepultura, lápida, féretro, tanatorio, traslados nacionales e internacionales, repatriación del cadáver, entre otros. Además, se suele brindar asistencia para la realización de  todos los trámites administrativos necesarios, como prestaciones y documentos por fallecimiento. Asimismo, se incluye la consulta jurídica familiar y la ayuda psicológica.

Todos los gastos extraordinarios vinculados con la muerte del asegurado también son contemplados por el seguro. Es el caso, por ejemplo, de la intervención de médicos forenses o seguros de viaje.

Hay que saber que si tenemos un seguro de decesos contratado, en la mayoría de los casos (dependerá de las condiciones particulares de nuestra póliza) tendremos derecho a que nos devuelvan el importe sobrante una vez se haya contratado el servicio funerario. Es decir, si el servicio funerario contratado es más barato que la suma de capital asegurado, en la mayoría de los casos tendremos derecho a que nos devuelvan el dinero sobrante. Cabe remarcar este punto, porque la mayoría de gente desconoce este derecho.

Cómo hemos comentado en otros artículos de nuestro blog (ver ¿Cómo financiar un funeral en España?), los funerales resultan muy costosos en España por lo que este tipo de seguros puede ser de gran utilidad (ver Tengo un seguro de decesos, ¿qué beneficios tengo?). Sin embargo, no siempre resulta una buena opción y hay que analizar cada caso de manera particular (ver ¿Vale la pena un seguro de decesos?).

Modalidades del seguro de decesos

Las principales modalidades del seguro de decesos son:

– Prima nivelada: la prima o cuota que se paga va subiendo a medida que nos hacemos mayores; es decir, a mayor edad del asegurado, mayor es la prima a pagar. Aunque es la modalidad más escogida (actualmente el 65% de los seguros de decesos son en esta modalidad, según ICEA), su tendencia es decreciente.

– Prima natural o semi-natural: se paga la misma prima independientemente de la edad del asegurado. Como es la opción más económica, es la opción que más crece en España, aunque su peso es inferior al 20% de las pólizas.

– Prima única: en este caso, se paga una sola prima al inicio que cubre todos los gastos funerarios.

¿Me interesa contratar un seguro de decesos?

Según un informe de la OCU sobre el seguro de decesos, en general, no vale la pena contratarlo si tienes menos de 45 años, ya que probablemente terminarás pagando más a través de las primas del seguro que el coste del servicio funerario. Además, lo pagaremos anticipadamente, con el impacto financiero que esto implica. En estos casos es mejor ahorrar, contratar un seguro de vida, o contratar el servicio funerario anticipadamente,.

Si tienes entre 45 y 70 años, se deberían hacer los cálculos para averiguar si compensa o no contratar este seguro.

En caso que tengas 70 años o más, es posible que valga la pena la contratación de este seguro, especialmente si ya lo tienes contratado. Habrá que ver exactamente las primas que nos proponen las empresas aseguradoras.

Todas las casuísticas y más detalles sobre cuándo interesa contratar este seguro, y cuándo no, lo encontrarás en este artículo de  nuestro blog: ¿Vale la pena un seguro de decesos?

Alternativas al seguro de decesos: la contratación anticipada del servicio funerario

Una alternativa al seguro de decesos cada vez más común en España, y muy común en otros países de nuestro entorno, es la contratación anticipada del servicio funerario. También conocida como pre-planficiación o contratación en vida.

Se trata de dejar todo decidido y contratado con la empresa funeraria de nuestra elección. 

Con ello, solucionamos también el problema para nuestros familiares cercanos de tener que costear nuestro funeral, así como tener que tomar una serie de decisiones en torno a éste, como qué tipo de servicio funerario queremos, qué servicios queremos contratar, etcétera.

Este servicio lo ofrecen la mayoría de empresas funerarias, especialmente las medianas y grandes.

También podremos optar por financiar este servicio, con lo que no tendremos que hacer un gran desembolso, si no ir pagando poco a poco, igual que si pagáramos una prima por el seguro de decesos.

La gran ventaja de contratar anticipadamente este servicio es que probablemente nos saldrá más económico. Pagaremos solo el servicio funerario que escojamos, y nada más. En caso que financiemos este pago, también habrá que añadir los intereses. En cualquier caso, posiblemente signifique un ahorro importante comparado con pagar el seguro de decesos año tras año.

Diferencias entre Seguro de vida y Seguro de decesos

Optar entre un seguro de vida o un seguro de decesos dependerá de las necesidades personales de cada uno. Es importante aclarar que no se trata de seguros incompatibles, sino complementarios, siendo perfectamente posible contratar ambos de forma simultánea y así brindar mayor protección a nuestros seres queridos en el futuro. 

La principal diferencia entre ambos seguros se refiere a qué tipo de prestación o servicios ofrecen a causa del fallecimiento del asegurado. En el caso de los seguros de decesos, la aseguradora garantiza la prestación de los servicios relacionados con el sepelio y los gastos generados por este. En el seguro de vida, en cambio, ofrece una compensación económica por el fallecimiento del asegurado, que será recibida por los beneficiarios de la póliza. Estos últimos seguros no suelen ofrecer ningún tipo de servicio relacionado con el entierro. Sin embargo, algunas aseguradoras ofrecen productos que incluyen una cobertura de decesos que puede contratarse de manera adicional o complementaria.

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